¿Cómo se hace para aceptar que a veces, no importa cuanto lo intentemos, no
podemos hacer feliz a alguien? ni aunque pongamos toda nuestra voluntad en
ello. Momentos en los que el altruismo resulta ineficiente y nuestras mejores
intenciones se cristalizan y se rompen.
¿Cómo se hace para aceptar que a veces, no importa cuanto tiempo te lo hayan
dicho, no todo es culpa de uno? y que a veces debemos dejar de preguntarnos que
es lo que hacemos mal siempre y empezar a preguntarnos que es lo que el otro
vive haciendo bien.
No me gusta llorar. No me gusta demostrarle al otro que estoy mal, que me
siento débil, que no puedo controlar la situación que me acompleja y que por
dentro me estoy desmoronando. Odio cuando las lagrimas salen de igual forma y
odio demasiado lo bien que se siente que se escapen y lo mal que me hace hacer
lo posible para que se queden adentro mío.
No me gusta perder. No me gusta que personas de mi vida se vayan o
desaparezcan abruptamente, que se alejen, que se olviden que hay una persona
que las quiere y que los aprecia de la forma en la que son. Odio cuando no
puedo dejarlas ir y odio demasiado cuando me quedo atrapada en un punto ciego
entre querer que se queden contra su voluntad o que se vayan y estar
triste.
Quisiera dar nombres, pero es totalmente innecesario debido a que es obvio
de quienes hablo.
Quisiera dejar de pensar en todo esto, pero eso es lo único que hago bien,
pensar.
Pienso que me gustaría poder retroceder el tiempo y cambiar actitudes y
palabras que hicieron mal.
Pienso que me gustaría poder aceptar que las personas que se van, se van por
un motivo, que todo pasa por alguna razón.
Entendé que te quiero aunque vos no lo desees de esa forma.
Entendé que te quiero hacer feliz aunque pienses que hago las cosas
mal.
A veces solo quiero llorar.
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