Tuve el mejor viaje de mi vida. Y mas allá de que las razones por las cuales
esté haciendo esta declaración sean el hecho de que es porque el destino era Europa
y era un lugar nuevo, la verdad es totalmente diferente: porque estuve con mis
abuelos.
Voy a ser sincera y decir que nunca estuve mucho tiempo con mis abuelos
nosotros solos, siempre había algún familiar presente y yo tampoco buscaba la
oportunidad de estar a solas. Pero este viaje cambio mi forma de verlos.
Y por eso es que estoy triste. El punto es que desearía que ese viaje no
hubiese terminado nunca, que quedara en el tiempo y que este no pasara más para ellos,
que se quedaran siempre con nosotros.
Ellos se encargaron de todo y a pesar de estar cansados por la edad,
caminaron con nosotros hasta que sus tobillos parecían dos pelotas de playa de
lo hinchados que estaban. Verlos caminar de la mano fue algo que quisiera
que nunca desapareciera.
Pero yo sé que eso no es posible, yo sé que un día van a tener que partir.
Ojala pudieran hacerlo los dos al mismo tiempo así no sufren la perdida, pero
eso tampoco es posible.
No quiero escribir mucho mas, no le encuentro el sentido al estar
escribiendo y llorando, pero si les voy a decir algo: es posible que no pasemos
tiempo con ellos porque nos parezcan aburridos y nos cansen, ellos ya vivieron
mucho y ya casi no tienen la misma energía que antes, pero aprovechen las
reservas que les quedan, porque nunca saben cuando se van a apagar
definitivamente.
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